Contra el estrés y los ataques de hambre
El estrés influye en el peso de 2 modos: desencadena la secreción de cortisona que retiene los líquidos y las grasas, e incita a comer alimentos gratificantes, grasos y dulces, para mitigar el disgusto que provoca...
Te propongo una técnica para cuando tengas estrés, de modo que puedas neutralizarlo antes de que desarrolle sus efectos negativos.
Esta técnica consiste en estiramiento y ventilación, y combina dos movimientos sencillos que se refuerzan el uno al otro.
El estiramiento:
se hace con los trapecios, los dos músculos más receptivos al estrés, cuya tensión refleja la tensión psicológica. Los trapecios son los dos músculos que van desde el cuello hasta los hombros y se alargan por detrás hasta la parte inferior de la espalda. Para estirarlos, sólo tienes que poner la parte superior de la cabeza hacia el techo mientras bajas los hombros tanto como puedas. Al alargarse, los trapecios se relajan, y eso provoca la relajación de la mente.
La ventilación:
al mismo tiempo, inspira lentamente hasta que tus pulmones estén completamente llenos, y quédate en inspiración máxima durante 3 segundos. A continuación, expira lentamente hasta hacer una expiración total. Con 5 movimientos completos, habrás renovado integralmente tu contenido respiratorio, distendido tus músculos intercostales y tu diafragma, y relajado completamente tus trapecios.
Has tardado unos 75 segundos en ejecutar este ejercicio, es decir, un poquito más de un minuto, y ya estás a salvo del estrés y de sus efectos, como el ansia de comer por compensación.




